Comparto con ustedes esta interesante entrevista a Carlos Fara, consultor en marketing político.
¿Cómo se hace para insertar la imagen de un político cuando existe tanto descreimiento entre la gente?
La gente está absolutamente cansada de los políticos. Para insertar adecuadamente la imagen de un político, lo primero que debe tenerse muy en claro es justamente que ese cansancio existe porque hoy todos tenemos nuestras cabezas en otra cosa.
A la gente le preocupan los temas y no los dirigentes. Lo que preocupa es el futuro de los hijos, la desocupación, la inseguridad, etc.
El punto, entonces, es encontrar de qué manera la gente reflexiona y aborda los temas, para luego elaborar mensajes o propuestas que sintonicen perfectamente con esa forma de reflexionar.
Si trato de insertar un mensaje mediante técnicas tradicionales, como por ejemplo la guerra de declaraciones, seguramente perderé espacios.
Lo importante es concentrar los esfuerzos en esos temas de interés y, a partir de allí, transmitir señales de que el político se está preocupando por aportar soluciones. Entonces la gente se afloja y acepta escuchar el mensaje.
En una campaña ¿es más importante la forma o el contenido del mensaje del candidato?
Es una combinación. La forma es importante porque es importante analizar cómo digo las cosas, en qué momento, cómo las presento. Pero de ninguna forma estoy de acuerdo con los que dicen que no importa el contenido.
Una frase puede ser absolutamente letal en una campaña política. La peor frase dicha de la mejor manera no sirve para nada.
Sí es cierto que hay formas de presentar algunas cuestiones como para lograr mayor o menor impacto. Se puede maximizar la posibilidad de que el mensaje llegue a más gente.
Lo más difícil actualmente es lograr que la gente establezca una distinción con respecto a un político, porque existe una tendencia a generalizar. Entonces se dice que todos son corruptos. Es difícil lograr que mi cliente se diferencie frente al concepto de la gente.
Es un gran desafío mostrar en medio de la noche que no todos los gatos son pardos, sino que algunos son blancos.
¿Hoy los publicistas tienen más herramientas como para vender una imagen falsa de un candidato al electorado?
Sí, eso es cierto.
Pero no olvidemos que la publicidad cumple un rol muy importante en las campañas presidenciales y en algunas provinciales. En la mayor parte de las campañas de provincias no tan grandes o a nivel municipal, la publicidad es muy relativa.
Por otro lado, más publicidad no garantiza más éxito. La gente se da cuenta de que uno está haciendo acciones comunicacionales para vender un candidato. El marketing político se nota. Cuando se nota el truco, el mago deja de ser mago.
Durante la campaña de la Alianza se notaba que existían esfuerzos comunicacionales, pero ganó igual. Esto ocurrió porque la Alianza hubiera ganado de cualquier manera ya que era indiscutible la tendencia. La duda estaba en el margen del triunfo.
La publicidad política no es tan todopoderosa. De la misma manera que hay más publicidad, hay más información. La gente está más en sobreaviso sobre las técnicas del marketing, está entrenada para descubrir el marketing político.
¿Cómo maneja un publicista la labor de los medios que no siempre preguntan lo que al candidato le conviene?
Creo que la obligación de comunicar y tener una actitud transparente debe ser permanente. Por eso nunca le aconsejo a un político escaparle a los medios, sino mostrarse. Incluso cuando las pregunta pueden ser difíciles de responder.
Retirarse ante una situación comprometida también dice algo, porque cuando huyo estoy comunicando que no sé qué decir o que la situación me resulta molesta.
De todos modos, siempre hay maneras, picardías comunicacionales. Pero uno no puede estar permanentemente escapando de este problema, por eso aconsejo dar la cara. Cuando un hecho sucede no puedo negarlo, sólo puedo darle a la gente otra versión de las cosas.
¿Los políticos usan a los medios, o los medios a los políticos?
Los políticos son más funcionales a los medios que los medios a los políticos. Son muy pocos los candidatos que tienen suficiente capacidad comunicacional como para instalar agenda o asegurarse que lo que dicen va a ser bien reflejado.
La vieja tribuna desaparece y avanzan los medios electrónicos en las campañas.
¿Esto favorece o perjudica la posibilidad de que la gente vote adecuadamente?
Es cierto que a través de los medios se puede distorsionar la imagen de un candidato y esto puede ser negativo.
Pero por otra parte, hay mucha más gente que accede a la información y por eso se entera y tiene criterio propio.
En el pasado era mucho menor la cantidad de gente que tenía contacto con la información. Por eso creo que el crecimiento de la oferta informativa es un fenómeno positivo y otorga más libertad al votante para que forme su propia opinión.
*El material lo tengo gracias a uno de mis cursos en comunicación política, pero lamentablemente no tengo los datos de origen de la entrevista.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario